
Por qué importan estos síntomas?
Los déficits cognitivos en la depresión tienen un impacto profundo:
En el trabajo o estudios: Bajo rendimiento, errores frecuentes y dificultad para cumplir plazos.
En las relaciones: Problemas para comunicarse o recordar detalles importantes.
En la autoestima: La persona puede culparse por sus dificultades, creyendo que "es inútil", lo que profundiza el ciclo depresivo.
Además, estudios recientes sugieren que estos síntomas persisten incluso cuando mejora el estado de ánimo, lo que los convierte en un predictor de recaídas.
¿Qué se puede hacer?
Buscar ayuda profesional:
Antidepresivos como los ISRS pueden mejorar la función cognitiva al equilibrar neurotransmisores.
La terapia cognitivo-conductual (TCC) ayuda a identificar y modificar patrones de pensamiento dañinos.
Estrategias prácticas:
Usar listas y recordatorios para compensar los fallos de memoria.
Dividir tareas grandes en pasos pequeños para reducir la parálisis por indecisión.
Cuidar el cuerpo:
Ejercicio físico: Estimula la neurogénesis en el hipocampo.
Sueño de calidad: La falta de descanso empeora la niebla mental.
Mindfulness: Técnicas de meditación pueden calmar la rumiación.
Romper el estigma: No es flojera, es depresión
Reconocer los síntomas cognitivos es clave para dejar de culpar a quienes los padecen. La depresión no es una elección, sino un trastorno que altera el cerebro. Si te identificas con estas señales, recuerda: buscar ayuda no es debilidad, es el primer paso para recuperar la claridad.
¿Has experimentado estos síntomas? Cuéntanos en los comentarios cómo los manejas. Comparte esta entrada para ayudar a otros a entender que la depresión no solo duele el corazón... también nubla la mente.

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